sábado, 5 de febrero de 2011

6... guanajuato


llegamos a las 3 de la tarde, fuimos los ultimos en bajar de las pocas personas que
nos acompañaban, adrian tomo mi maleta y caminamos para registrarnos en uno de los hoteles mas cercanos, dejamos nuestras cosas en la abitacion y enseguida me deje caer de espaldas en una de las dos camas que avia, adrian se sento en la de enfrente.

-segura que fue buena idea venir?

no no estaba segura, pero no me veria mas insegura de lo que ya parecia, entonces solo segui mirando el techo.

adrian se levanto y enseguida lo vi incado sobre mi y antes de poder quitarlo sus dos manos esposaron las mias contra la cama, me quede viendolo sin saber que decir o como actuar.

-dije, segura que fue buena idea venir? - sonrrio de una folma malvada y encantadora lo cual me saco una sonrrisa.

- estoy segura - dije tratando de creerlo.

adrian sonrrio, pero no se aparto de ensima, me quede viendo sus ojos largo rato, hermosos, no lo avia notado pero eran de color negro, profundos, dulces , fuertez, tristes. aparto su mirada antes de que siguiera viendolo y se sento a un lado de mi.

-entonces a donde queires ir?

-no estoy segura - me sente a su lado y mire a la nada pensando en que hacer - que tal si primero te enseño guanajuato?

mi sonrrisa traviesa delato mis intenciones de divercion y puedo pensar que fue lo que convencion a el de aceptar.

los dos salimos del hotel, caminamos por todas partes, recorrimos cada jardin, cada plaza, cada calle y varios de los callejones que conosia, entonces llegamos a uno de sus jardines, camine con el asta un pequeño kiosco en medio de el.

-este es el jardin union, desde la epoca colonial y fue el primero que tuvo iluminacion electrica, aqui fue donde sebastian y yo nos conosimos - en mi mente comenzaron aparecer las imagenes de aquel dia, y mis ojos proyectaron imagenes fantasmas de como estaba arreglado en ese tiempo, todos vestidos tan divertido, con enormes vestidos y ajustados trajes, sonrrei al ver todo aquello - mariana estaba sentada hay -señale una de las bancas junto al kiosco - con un caballero, y yo estaba caminando aburrida por aqui, entonces lo vi, el me estaba viendo, se hacerco y me pidio bailar, havia musica, havia parejas, no entendia porque decirle que no, comensamos a bailar dentro del kiosco con otras 4 parejas mas, pero para mi era como estar solos - voltee a ver donde recordaba aver bailado con el y lo vi haciendolo conmigo, mi mente recordo la musica, inolvidable, entonces adrian tomo mi mano haceindome recordar que ya no estaba en ese momento, voltee a verlo y sonrei - pero ya te lo platique, aqui encontrare muchos recuerdos.

- estare aqui para escucharlos.

seguimos platicando, y caminando por las calles, llegamos a la universidad, inmensa, con multiples escalones en la entrada como recordaba, parecia com si nunca uviera dejado, sentia que ya era tarde que tenia que correr, pero la verdad era que ya no tenia porque entrar, me pare frente al primer escalon y baje la mirada, trate con todas mis fuerzas de no llorar *no seas devil* me retepi, *afronta las consecuencias de tus actos*, de nuevo adrian tomo mi mano y pude controlarme, busque sus ojos y me trajeron consolacion, sabia que el me apollaba.

- gracias

- no hay por que

sonrrio y seguimos caminando, me tomo tiempo recuperarme, y camine en silencio junto a el, pero parecio entenderme, no me pregunto nada y nunca me solto de la mano, no dejo que me undiera, despues pude componerme, y adrian noto que estaba mejor, no tomo el tema, solo sigui como si nada uviera pasado.

- el callejon del beso - nombro - me imagino que este tambien tendra leyenda verdad?

volteo a verme sonrriendo y devolvi su sonrrisa.

- si la hay.

camine dentro del callejon y me sente en uno de sus escalones, espere a que el lo isiera y vi como parecia esperar cada palabra que fuera a decir, comenze.

- hay 68 centimetros de ancho en este callejon, y existen dos balcones que no estan tan separados, en uno de ellos vivia doña ana, que era cortejada por un joven llamado don carlos, pero su padre no tomo vien, la encerro y amenaso con mandarla a españa y casarla con un rico que alludaria su fortuna, su dama de compañia trato de alludar a su querida señora, hablo con don carlos y ambos trataron de encontrar la manera de que ellos dos volvieran a verse, encontraron que la ventana de la avitacion de ana daba a este callejon, tan angosto como para con una mano alcansar a tocar la pared de enfrente. don carlos investigo quien era el propietario de la casa de enfrente y la compro al precio que el diera aquella propiedad, carlos y ana se vieron por sus balcones una noche, pero el padre de ana los descubrio y aunque la dama de doña ana trate que el padre no entrara el con una daga en la mano entro y la clavo en el pecho de su hija, don carlos tenia la mano de ana aun entre las sullas y mientras esta se iva quedando fria y sin vida don carlos le dio un ultimo beso, y cuentan que la pareja que venga aqui tienen que besarse, o tendran 7 años de mala suerte.

sonrrei al ver la cara de adrian como un pequeño niño de 4 años a quien su madre cuenta una historia de aventura.

-entonces puedo darte un beso para la buena fortuna?

-no, eso es solo para las parejas

me rei y me levante del suelo, jamas avia venido a este lugar con sebastian, no era algo que considerara importante, creo que asta este momento sentia sin importarme pero de alguna forma adrian me asia emocionarme por ese lugar.

cuando vi a adrian levantarse y seguirme note un pequeño puchero en su boca y me hiso sonreir, me hacerque a el y bese su mejilla.

-para la buena suerte.

el sonrrio y me abraso, seguimos caminando le conte las leyendas que sabia de algunos lugares, aun cuando obscurecio admiramos las calles y nos contamos sueños e inventamos historias al pasar por lugares, todo me trajo un recuerdo, pero con el no me golpeo tan fuerte como para derribarme, algunos nisiquiera pude sentirlos, lo cual me iso sentir bien.

en la madrugada adrian y yo regresamos al hotel, saque mi pijama y entre al baño, me bañe y al salir me comense a vestir lentamente, sin alguna prisa, como si sintiera la paz, como si fuera algo parecido a la paz. sali y adrian estaba sentado en la cama con la pijama que aviamos comprado para el en una tienda, sonrrei y me sente frente a el en la que era mi cama, me meti entre las cobijas y lo voltee a ver.

- buenas noches adrian, gracias por este dia.

- tu fuiste quien me enseño todo

- tu fuiste quien me dio ojos para verlo todo.

sonrei y deje caer mi cabeza sobre la almhoada con los ojos cerrados, no tuve problemas para dormir.

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