
Si esto era lo que sintió mi madre, no se porque no estuve mas tiempo con ella.
Todo lo que las personas dicen, ver tu vida pasar frente a tus ojos, tal vez no era mentira, y si no lo era entonces había llegado mi tiempo.
Las imágenes pasaron frente a mi como una vieja y gastada película, algunas rotas y otras invisibles y otras eran preferentes no verlas.
Mi primer recuerdo fue mi madre, antes de todos los problemas, o mejor dicho en el inicio de ellos, yo estaba con mi padre en su cuarto cuando ella llegó llorando a decirle lo que había pasado.
"Manuel, de nuevo el ángel, quiere que mate a uno de mis niños". Mi padre me corrió del cuarto y mi hermano y yo los escuchamos pelear, claro que el pensaba que mi madre estaba loca, por eso dejó que ella muriera en su propia demencia, nadie la ayudó.
Gabriel, así se llamaba mi hermano, lo había olvidado, igual que el nombre de mi madre, Maria, Mary le decia mi abuela.
Me odiaba a mi mismo por ver como mi padre nos alejaba de ella y yo quedarme con los brazos cruzados, ni siquiera mire atrás cuando nos fuimos de la casa, no hice nada.
Gabriel amaba a mi madre, y ella lo amaba aún más, era el preferido, tal vez por eso decidió llevárselo a él, para que no sufriera en esta vida como todos lo hacíamos, ¡oh hermano como pude olvidarte tanto tiempo! Suprimir tu muerte y la de nuestra madre.
Fue en un estacionamiento vacío, estaba obscuro, mi padre hablaba por teléfono mientras nos veía jugar en la calle frente a la casa cuando las luces de un carro encandilaron mis ojos, solo escuche que mi padre gritaba una y otra vez lo mismo cuando los brazos de una mujer nos hicieron entrar en el, "Maria detente", "no lo hagas, espera".
Cuando por fin me di cuenta de lo que sucedía y mis ojos se acostumbraron a la luz encontré a mi hermano abrazándome con los ojos llorosos y después voltee a ver al conductor, era mi madre, llevaba la ropa que parecía llevar desde hace al menos dos semanas, su cabello parecía grasiento y estaba despeinado, sus ojos estaban rojos, parecía no haber dormido en días, su mirada había perdido todo el brillo, parecía haberse comido todas las uñas, se podía ver la carne debajo de ellas, parecía desesperada, rota, parecía que mi madre ya había muerto, nos miró y pareció tratar de darnos una sonrisa, pero su cuerpo había olvidado lo que eso era.
Llegamos al estacionamiento donde nadie nos podía ver, se bajo del carro y nos abrió la puerta, nos dijo unas palabras para que no nos preocupáramos pero su voz intranquila y llorosa solo nos altero más, comenzó a gritar como loca, a rezar recuerdo como gritaba y lloraba y se hincaba ofreciéndose a la nada.
"Ángel, diabólico ángel o mi tormentosa compañía, aquí estoy como lo querías, ven, que mis niños te vean, que sepan que es verdad que no estoy loca, ¡aparecete, muéstrate!"
Lo sollozaba una y otra vez, en gritos y en susurros hasta que cayó, y se dirigió a nosotros mostrándonos un lugar vacío, "lo ven, lo ven, él nos espera, el esta aquí", se arrodilló y nos acarició el cabello como una madre protectora, "hijos míos vean, nos llama", ninguno de nosotros podía ver nada, y mi madre parecía una completa demente, nos decía una y otra vez "ahí está, ahí está ", pero ella veía nuestras caras sabía que no lo veíamos, ella no podía calmarse, hasta que vio la camioneta de mi padre a lo lejos, entonces enloqueció aún más y arrancó a mi hermano de mis brazos, lo besó y lo abrazó y pidió perdón, luego sacó un cuchillo y se lo clavo en la espalda, mi hermano grito y lloro y mi madre lo abrazo mas fuerte, "mi bebe, o mi pobre bebe" decía, hasta que Gabriel murió, entonces mi padre llegó y vio a mi madre levantarse y a mi hermano caer, mi padre era débil, de nuevo no hizo nada y yo corrí hacia él y me abrazó pero no me protegió, mi madre nos vio con ternura y luego solo me miro a mí, "no lo escuches" me dijo, y comenzó a acuchillarse ella misma hasta que sus fuerzas no alcanzaron a seguir y cayó al suelo junto a mi hermano abrazandolo.
Después de ese día mi padre no pudo mirarme a los ojos, no me ofreció una explicación o un consuelo, hicimos una nueva vida, lejos de todos los tormentosos recuerdos.
¿Eso me pasaría a mi?, mi madre me lo advirtió, "no lo escuches", pero ya era muy tarde, no solo no había evitado escucharlo, sino que lo había buscado, enserio un mortal combatiendo a un ángel, desde que había dejado a Natalia lo había comenzado a sentir, él me seguía, me mostraba imágenes de la muerte de mi madre y mi hermano pero con otras caras, siempre diferentes sin poderme hacer recordar, después de un tiempo fue mas frecuente y cuando me separe de Natalia definitivamente comenzó a murmurar cosas a mi oído, recordándome lo culpable entonces Lizeth me encontró, ella era rubia, algo alta, original y bella, pero más que nada dispuesta a quedarse conmigo hiciera lo que hiciera, de alguna forma me ayudó a descansar, pero ese acompañamiento lo confundí tanto que no me importaba que ella lo confundiera también así que nos besábamos y nos teníamos las veces que ella quisiera, pero desde que Natalia nos encontró en el invernadero todo a cambiado...
que fuerte o.O ... esa rubia que golosa XD.. y ya tienes ortografía XD jajajaj felicidades, esta historia simplemente me atrapa quiero más >.<
ResponderEliminar